La hipodérmica como propuesta de comunicación deviene del conductismo en la década de los años treinta y se convierte en la corriente para el estudio de la persuasión en la época... y aun en la actualidad. Según Mauro Wolf (Siguiendo el trabajo de Wright de 1975): “La postura sostenida por este modelo se puede sintetizar con la afirmación de que cada miembro del público de masas es personal y directamente atacada por el mensaje”[1]. Wolf explica que la “teoría hipodérmica” es coincidente con los peligros de las dos guerras mundiales así como con la difusión de masas y las primeras reacciones generadas por ésta. Es decir, el nacimiento de la comunicación de masas y su conexión con los proyectos totalitarios son sus principales características fundantes. Para este autor “el principal elemento de la teoría hipodérmica es en efecto la presencia explícita de una ‘teoría’ de la sociedad de masas, mientras que en su variante ‘comunicativa’ opera complementariamente una psicología de la acción. También podría describirse el modelo hipodérmico como una teoría de y sobre la propaganda. Éste, en efecto es el tema central respecto al universo de los media”[2].

La idea de una aguja hipodérmica se explica por su posibilidad de inoculación, inyección y, por supuesto, en una sola vía, una dirección. Una aguja hipodérmica atraviesa, penetra en la piel, descarga una “información” bajo la dermis, en el músculo o en la sangre del sujeto. Tiene la posibilidad de entrar, penetrar, apenas si hiere levemente la piel, deja mínimas marcas de intromisión, no natura, en el cuerpo. Esta aguja tiene la posibilidad de introducir en el sujeto una información y generar cambios en el funcionamiento del sistema receptor.

La hipodérmica es un conducto minúsculo; la presión ejercida al oprimir el émbolo de la jeringa, que se desliza por un cañoncillo, hace que un líquido salga a través del conducto de la aguja y se introduzca en el cuerpo del receptor. Pero la hipodérmica puede utilizarse también para absorber o extraer y, aun así, es de un solo sentido y quien determina la utilización del sistema define su circulación en una u otra dirección según las necesidades del caso. Así mismo, es comprensible que el sujeto receptor presente una respuesta a la inoculación. Esto significa que su organismo responde al efecto del líquido (¿medicina?) que se le ha inyectado. En cualquier caso, se trata de un efecto previsto por quien inyecta con la hipodérmica[3].




[1] WOLF, Mauro. La investigación de la Comunicación de masas: crítica y perspectivas. Paidós. 1985. Pág 22.

[2] WOLF, Mauro. La investigación de la Comunicación de masas: crítica y perspectivas. Paidós. 1985. Pág 23.

[3] El autor ha trabajado este concepto en otros textos desarrollados con Osorio, Jhon Jaime y Rivera, Jerónimo en textos del grupo Imago de Investigación de la Universidad de Medellín.