Superar el tiempo y la distancia
El progreso de los medios y las tecnologías de comunicación, por lo menos como mass media, se encuentra ligado, en primer momento, a la necesidad de superar las distancias y el tiempo en la búsqueda del encuentro entre sujetos. Según esto, podría asumirse que el desarrollo de la comunicación actual encuentra sus orígenes al lado del transporte. La historia y la literatura dan cuenta de múltiples facetas de este proceso. Puede citarse a Manuel Vásquez Montalban cuando plantea que “El lenguaje y la escritura se presentan como primitivos instrumentos de comunicación oral y escrita supeditados a las limitaciones de espacio y lugar y a su transmisión a través de la distancia entre el emisor y el receptor”[1]. El mismo autor explica cómo la concepción de los medios de comunicación masas (mass communications) pertenece a la comunicación social moderna y se concreta con la existencia de lo que llama auténticos medios de comunicación y auténticas masas intercomunicadas, estadio que se alcanza sólo con la imprenta de Gutemberg en el siglo XV y el desarrollo del comercio y el correo coincidentes con la expansión de la burguesía comercial renacentista. Asa Briggs y Peter Burke, en su libro “De Gutenberg a Internet. Una historia social de los medios de comunicación”, también dan cuenta de esta idea cuando explican que: “Los flujos de información siguieron tradicionalmente los flujos de comercio, pues los mercaderes llevaban noticias junto con las mercancías por mar y por tierra. La imprenta misma se había expandido en Europa por el Rin, desde la Maguncia de Gutemberg a Fránkfort, Estrasburgo y Basilea. En los siglos XVI, XVII y XVIII, los mensajes en papel siguieron la ruta de la plata desde México o Perú al Viejo Mundo, o la ruta del azúcar desde el Caribe a Londres. Lo nuevo de los siglos XVI y XVII es la evidencia de una conciencia cada vez mayor de los problemas de la comunicación física. El entusiasmo de los humanistas del Renacimiento por la Roma antigua comprendía el interés por los caminos romanos…”[2]. Parece claro que el desarrollo de la comunicación se encuentra unido a las necesidades de vencer las barreras de tiempo y espacio en el interés y la necesidad de la interacción entre personas y comunidades. En la antigüedad dicha comunicación estuvo particularmente ligada al cambio de mercancías y a la búsqueda de materias primas que movilizó a los pueblos más antiguos. Bien dice Vásquez Montalbán que: “Las rutas comerciales y de expansión imperial depredatoria de la Antigüedad fueron auténticos canales informativos, lentos y precarios que abastecieron a los hombres de un conocimiento aproximado de los límites del mundo y de las tentaciones de los ‘otros’ considerados desde cada especial etnocentría”[3]. Lejos de hacer un riguroso recuento histórico, estas citas pretenden ejemplificar los postulados en torno a lo que podríamos denominar los referentes antiguos de los actuales medios de comunicación para enfatizar el desarrollo de los medios de comunicación como búsqueda de acercamiento para la interacción entre personas. Si de una parte puede decirse que los medios de comunicación se derivan del comercio y los imperios también es cierto que esos aspectos tuvieron un antes y un después. De un parte habría que nombrar los principios mismos de la escritura, las imágenes en Lascaux 20.000 años antes de nuestra Era, los Calculi o tablillas grabadas del Neolítico, los adelantos con los signos y los símbolos logrados por esas culturas ubicadas entre los ríos Tigres y Eufrates que dieron el nacimiento a la escritura en la Antigua Mesopotamia, los pictogramas primitivos cercanos a los 3.000 años a.C., y por supuesto el caso decisivo de hacer coincidir por primera vez los signos con la lengua hablada en los jeroglíficos. Incluso dicen algunos historiadores que fueron realmente los sumerios, acadios, babilónicos y asirios quienes inventaron el correo después de desarrollar la escritura. Es preciso dar cuenta aquí de los ritos de las culturas más antiguas, de los imagos egipcios, las tradiciones orales, las representaciones cosmogónicas y religiosas, todo tipo de guerras y sus armas, la familia, las tradiciones de los clanes y tribus antiguas, en fin cualquier cantidad y tipo de esfuerzos humano por su propia interacción para la supervivencia y el desarrollo que en los años más remotos dieron cimiento a los medios de comunicación. De otra parte se encuentra la larga cadena de acontecimientos susbsiguientes a la imprenta de Gutemberg, incluyendo los que inmediatamente le antecedieron y prepararon el camino. Sólo para dejar planteados algunos aspectos es necesario enunciar cómo el año de 1490 representa uno de los momentos más relevantes para el desarrollo de las tecnologías de comunicación, pues al parecer fue en ese año que Johan Gutenberg de Maguncia inventó la prensa de tipos metálicos móviles para imprimir. Aunque dicen los teóricos que en China y Japón se imprimía desde el siglo VIII o aun antes con un sistema de bloques de madera tallados que imprimían una sola página. Mencionemos también los altares de las iglesias medievales que se convirtieron en poderoso medio de comunicación, opinión e institucionalización, aunque eran superados por el púlpito que era realmente el centro de dichas iglesias. Además están las academias que funcionaban mediante conferencias, debates formales o disputas, buscando alentar las capacidades lógicas, orales, argumentativas, eran ejercicios de la valorada retórica, y por ende, trascendente recurso hacia el desarrollo de los medios de comunicación y de la comunicación humana; aunque con el avance de las tecnologías serían justamente ese tipo de competencias comunicativas las que empezarían de debilitarse en las personas. Otra de las huellas históricas de la comunicación es sin lugar a dudas la conocida como la gran era de la construcción de ferrocarriles en Estados Unidos entre 1868 y el final de siglo. Según Briggs y Burke en 1865 había en ese país alrededor de 56.000 kilómetros de vía que a mediados de la década siguiente llegaba a 320 kilómetros.[4] En 1876 Alexander Graham Bell patentó su teléfono y lo presentó en la Gran Exposición del Centenario en Filadelfia. La palabra ‘teléfono’, al parecer, se utilizó por primera vez para un medio de comunicación totalmente acústico en 1796. Luego vendrían la radio, el cine, la televisión, el video, los satélites, la Internet, es decir, la carga de tecnologías con las cuales contamos actualmente. El desarrollo de los medios masivos de comunicación ha sido un complejo entramado en el desarrollo de la humanidad. Son las diferentes esferas del progreso humano las que interactúan para dar nacimiento y constante transformación a los medios. Éstos se convierten unos a otros en respuesta a necesidades de los seres sociales pero al mismo tiempo son la puerta de entrada a la creación de nuevas necesidades, a la generación de nuevos medios y ante todo, al desarrollo incremental de los existentes. Explican Briggs y Burke que “Si bien para una mirada retrospectiva el ferrocarril – seguido de las bicicletas, los automóviles y los aviones- parece pertenecer a la historia del transporte, y la telegrafía – seguida de la radio y la televisión- a la historia de los medios, toda separación entre ellos es artificial”[5]. La pregunta meridiana se genera cuando se hace preciso repensar los medios y su influencia de la mano de los diferentes procesos sociales, en la actualidad los medios cumplen muchas funciones que sobrepasan la básica necesidad de superar distancia y tiempo a favor de la interacción. Por eso se hace preciso cuestionar a los medios mismos, preguntar por los mensajes y los contenidos, auscultar el papel real de las personas intercomunicadas o en interacción, identificar la efectiva trascendencia de las construcciones simbólicas, indagar por los procesos; es decir, una comunicación en la cual no sólo importa la emisión final, sino que requiere y valora el encuentro para hacer, el intercambio y la construcción colectiva de sentidos, la comprensión y más que ésta la comunión. [1] Vásquez Montalbán, Manuel. Historia y Comunicación Social. Mondadori. Barcelona. 2000. Pág 11. [2] Briggs, Asa; Burke, Peter. De Gutenberg a Internet. Una historia social de los medios de comunicación. Taurus. Madrid. 2002. Pág 35. [3] Vásquez Montalbán, Manuel. Op. Cit. Pág 17. [4] Briggs, Asa; Burke, Peter. Op. Cit. Pág 140. [5] Ibid. Pág 155.