En 1967, Paul Watzlawick, Janet Helmick Beavin y Don D. Jackson presentaron su libro Teoría de la Comunicación Humana: Interacciones, patologías y paradojas. Para los autores, su propuesta se enfoca en los efectos pragmáticos (en la conducta) de la comunicación humana. Según ellos resulta obvio que “desde el comienzo de su existencia, un ser humano participa en el complejo proceso de adquirir las reglas de la comunicación, ignorando casi por completo en qué consiste ese conjunto de reglas, ese calculus de la comunicación humana”[1]. Desde allí, se proponen presentar un modelo que explique tal proceso.

Los teóricos sugieren dividir el estudio de la comunicación humana en tres áreas: sintáctica, semántica y pragmática. La primera se ocupa de los problemas relativos a transmitir información y, por tanto, se centra en elementos de codificación, canales, capacidad, ruido, redundancia y otras propiedades estadísticas del lenguaje. La segunda se ocupa del significado, ya que todo intercambio de información supone una convención

semántica entre quienes la comparten. La tercera, la pragmática se ocupa del efecto de la comunicación en la conducta. Watzlawick, Beavin, Jackson (Seguidores de la escuela de Bateson) reconocen la independencia de cada una de estas áreas de estudio desde la lógica matemática, la filosofía y la psicología respectivamente, pero afirman que prefieren comprenderlas como interdependientes para el análisis de la comunicación. Desde esta claridad se ocupan de la pragmática de la perspectiva según la cual “toda conducta y no sólo el habla, es comunicación, y toda comunicación, incluso los indicios comunicacionales de contextos impersonales, afectan la conducta”[2]. Además, explican afirman que no solo les el efecto de una comunicación sobre el receptor, sino también –por considerarlo como algo inseparablemente ligado- el efecto que la reacción del receptor tiene sobre el emisor y dicen: “Así preferiríamos ocuparnos menos de las relaciones emisor-signo o receptor-signo y más de la relación emisor-receptor, que se establece por medio de la comunicación”[3].

De este modo, los autores dan cuenta de una serie de elementos constitutivos de la mencionada relación emisor- receptor desde su perspectiva de estudio. Es preciso, por demás, hacer claridad en que los investigadores buscan hacer aportes de modo específico a la comprensión de la comunicación en casos de trastorno de la conducta; pero los elementos en referencia se han convertido en soporte general para la comprensión de la comunicación.

Noción de función y relación: las variables obtienen su significado en su relación mutua lo cual constituye el concepto de función. Los seres humanos perciben relaciones y pautas de relaciones con las cuales, en esencia, se constituye la experiencia. Así, la esencia de nuestras percepciones no son cosas sino funciones y éstas no constituyen magnitudes aisladas sino signos que representan una conexión una infinidad de posiciones posibles de carácter similar.

Información y retroalimentación: la retroalimentación puede ser positiva o negativa. La negativa caracteriza la homeostasis (estado constante) por lo cual desempeña un papel importante en el logro y mantenimiento de la estabilidad de relaciones. La positiva lleva al cambio, o sea a la pérdida de estabilidad o de equilibrio.

Redundancia: la redundancia pragmática se presenta cuando se cuenta con un monto elevado de conocimientos para evaluar, modificar y predecir la conducta.

Metacomunicación y el concepto de cálculo: la metacomunicación se presenta al dejar de utilizar la comunicación para comunicarse y la usa para comunicar algo acerca de la comunicación misma.

Partiendo de estos elementos Watzlawick y sus compañeros pasan luego a plantear los que denominan axiomas exploratorios de la comunicación, y entre los cuales se encuentran: La imposibilidad de no comunicar, Los niveles de contenido y relaciones de la comunicación, La puntuación de la secuencia de los hechos, La comunicación digital y analógica, La interacción simétrica y complementaria. A partir de estos axiomas, en el desarrollo de la comunicación, se desencadenan ciertas patologías en como: el rechazo de la comunicación, la aceptación, la descalificación, la confirmación, la desconfirmación y la impenetrabilidad.





[1] WATZLAWICK, Paul; VEABIN, Janet H y JACKSON, Don D.; Teoría de la Comunicación Humana: interacciones, patologías y paradojas. Editorial Tiempo Contemporáneo. Buenos Aires. 1967. Pág 17.

[2] Ibid. WATZLAWICK, Paul; VEABIN, Janet H y JACKSON, Don D.Op. Cit. Pág 24.


[3] Ibid.