Una nueva pecera para el gusto de los observadores. Un avez más, como cada día. Con la constancia del sol. Los medios de comunicación nos ofrecen los pormenores de una historia que a todos, o a casi todos, conmueve hasta el higado. Ingrid Betancur ha sido liberada. Profunda alegría, bendicones para ella, recgocijo para su familia, alegría para los colombianos, celebración para algunos frances, curiosidad para otros y millares de palabras, imagenes, comunicados, anuncios para todo el mundo. Ya hemos dicho que una peceer puede parecerse al mar pero no lo es. Puede el dueños o creador adornar su pecera con plantas, piedras de mar, arenillas, y corales. Puede poner allí los más curiosos y desconocidos peces. Pude, incluso, dotar el estanque de agua extraida del oceáno mismo. Pero aquella pocetilla de vidrio no será más que un triste espacio de simulacro. No puede ser más que una pequeña cácel en la cual los animalillos marinos puede sobrevir...en algunas ocasiones. Igualmente hemos dicho que hay un sujeto cuya captura es más compleja que la de los peces mismos. El observador. Así es. Un sujeto se queda omnibilado frente a la pecera y lega a creer que aquella es la realidad misma, el mejor espacio, y el habitat de los peces y animales que está observando. No hay tal. Su medio es el mar. Allí son presos. Pero preso es también el engañado observador. Pues bien. el efecto pecera nos apresa. Nos quedamos atentos a los medios de comunicación suponiendo que aquello que nos ofrecen es la realidad. Una vez más se desencadena una pecera informativa. Esta vez la sufrida - no hay duda de lo ha sido- excandidata Betancur juguetea alegre en la pecera como una bailarina. Ella misma se sinte libre. Y libre es después de lo que ha vivido. Pero ahora es presa de otro modo. Un modo soportable, contemporáneo y hasta de su gusto. De otra parte, afuera de la pecera mediática las audiencias, una vez más, quedan presas de la realidad ficiticia y manipulada que los medios entregan. Los ratings de sintonía se han disparado. El mundo entero ve la bailarina afuera de la pecera. Y cree que es enteramente verdad lo que ve.