Advierto con curiosiad algunos elementos de la comunicación interpersonal que suelen pasar desapercibidos a los estudios, tal vez por simples, pero que realmente tienen un valor. Uno de los casos es el de la jerga personal. La apropiación de algunas palabras, expresiones o interjeciones es un componente de esos rasgos en cuestión. Recordamos a muchas personas por ciertas palabras que usan cotidianamente, que repiten. Por ejemplo, alguien que te llama compadre día a día; o que responde a un llamado diciendo ¿En qué puedo servirle maestro? Para éste todas las personas a las que atiende son un 2maestro". Tal palabra se edifica como un apelativo que hace del emisor un sujeto particularmente recordado por usarlo para los demás. De este modo, en nuestro amplio espectro de palabras utilizamos algunas que nos son más cercanas, más cotidianas, propias del medio que nos rodea y en el cual nos desarrollamos. Sin embargo, alguns personas enfatizan aun más el uso de algunas de ellas. En algunos casos esto es intencional mas en muchos otros es una tendencia que se afianza de un modo no consciente. Finalmente estas prácticas y hábitos nos construyen la imagen, el recuerdo, la idea que nos hacemos de una persona y sus palabras personales.