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La Coctelera

Comunicación y cultura

Teórías, modelos, esquemas, ideas, divagaciones, apreciaciones, aventuras, exploraciones...de, en, por la comunicación humana

4 Diciembre 2008

Llegados a esta altura del texto y después de compilar y describir algunos (no todos evidentemente) de los más relevantes modelos de la comunicación colectiva, puede resultar importante para el lector abordar una breve descripción del Nuevo Mapa de las Mediaciones. Esto quiere decir que se aborda la escuela latinoamericana en cabeza de uno de sus más connotados investigadores y uno de sus indiscutibles constructores: Jesús Martín Barbero. Es claro que no es el único de los pensadores latinoamericanos de la comunicación que ha postulado una propuesta teórica sólida de comunicación o un modelo en este campo. Acepto como una restricción seria del presente trabajo la presentación organizada y analizada de los planteamientos de una corriente latinoamericana, realmente enriquecida por esfuerzos y trabajos de connotados investigadores que se convierten, justamente, en modelos a seguir o a confrontar, y en ambos casos nos enriquecen. Al hacer un somero vuelo por algunas de las ideas del profesor Barbero se abre la puerta para un trabajo de este tipo.

Para el medio colombiano (sin desconocer su incidencia en el continente y otras esferas internacionales) Jesús Martín Barbero representa, quizás, el pilar de la investigación en comunicación. Sus múltiples trabajos dan cuenta de su búsqueda incansable, de su rigor intelectual y de la densidad conceptual de sus aportes. Tanto para los investigadores consagrados como para las nuevas generaciones Barbero representa un punto de referencia, un cruce de caminos de esos que es llegada y partida.

En este apartado no se hará un análisis riguroso de los aportes del profesor Barbero, más bien, y siguiendo la línea de este libro, se hace una presentación sintética de un esquema específico del teórico. En este caso se aborda el Nuevo Mapa de las Mediaciones.

En el prefacio a la quinta edición de su libro “De los medios a las mediaciones”, publicada por el convenio Andrés Bello, Barbero plantea un texto titulado: “Para entre-ver medios y mediaciones”[1]. En uno de sus apartes hace un llamado en este sentido: “Estamos necesitando pensar el lugar estratégico que está pasando a ocupar la comunicación en la configuración de los nuevos modelos de sociedad, y su paradójica vinculación tanto el relanzamiento de la modernización –vía satélites, informática, videoprocesadores- como a la desconcertada y tanteante experiencia de la tardomodernidad”[2].

El mismo Barbero explica cómo “La centralidad indudable que hoy ocupan los medios resulta desproporcionada y paradójica en países con necesidades básicas insatisfechas en el orden de la educación o la salud como los nuestros, y en los que el crecimiento de la desigualdad atomiza nuestras sociedades deteriorando los dispositivos de comunicación, esto es cohesión política y cultural”[3]. De otra parte, al citar a Lechner en un texto de la revista Nueva Sociedad afirma con él que: “Desgastadas las representaciones simbólicas, no logramos hacernos una imagen del país que queremos, y por ende, la política no logra fijar el rumbo de los cambios en marcha”. Con esto puede concluir: “De ahí que nuestras gentes puedan con cierta facilidad asimilar las imágenes de la modernización y no pocos de los cambios tecnológicos pero sólo muy lenta y dolorosamente pueden recomponer sus sistemas de valores, de normas éticas y virtudes cívicas. Todo lo cual nos está exigiendo continuar el esfuerzo por desentrañar la cada día más compleja trama de mediaciones que articula la relación comunicación/cultura/política”[4].

Con estas ideas Barbero traza una red compleja conceptual que permite comprender la posibilidad de plantear estudios e investigaciones que trasciendan el abordaje de los medios y los efectos, pensados éstos desde la comunicación de masas, para adentrarse en el carácter estratégico de la comunicación y en las construcciones culturales y políticas que se derivan de ello. En esta perspectiva toma relevancia el sentido de lo humano, el encuentro entre personas y la producción de comunicación para la comprensión y la posibilidad de vivir juntos en dignidad.

Este enfoque no desvirtúa, sin embargo, ni menoscaba, el papel de los medios y las tecnologías. Lo que se pretende enfocar es el balance y real valoración de su papel al lado del desarrollo de las estrategias humanas de comunicación en los colectivos sociales, “pues el medio no se limita a vehicular o traducir la representaciones existentes, ni puede tampoco sustituirlas, sino que ha entrado a constituir una escena fundamental de la vida pública. Y lo hace reintroduciendo en el ámbito de la racionalidad formal las mediaciones de la sensibilidad que el racionalismo del ´contrato social´ creyó poder (hegelianamente) superar. Si la televisión le exige a la política negociar las frmas de su mediación es porque, como ningún otro, ese medio le da acceso al eje de la mirada desde el que la política no sólo puede penetrar el espacio doméstico sino reintroducir en su discurso la corporeidad, la gestualidad, esto es la materialidad significante de que está hecha la interacción social cotidiana”[5].

Al trazar el esquema que llama un Nuevo Mapa de las Mediaciones, Barbero fija su idea en la comprensión de las nuevas complejidades en las relaciones constitutivas entre comunicación, cultura y política y como dice el propio Barbero “El esquema se mueve sobre dos ejes: el diacrónico o histórico de larga duración – entre matrices culturales (MC) y Formatos Industriales (FI) - , y el sincrónico: entre Lógicas de Producción (LP) y Competencias de Recepción o consumo (CR). A su vez, las relaciones entre MC y CR están mediadas por distintos regímenes de Institucionalidad, mientras las relaciones entre MC y CR están mediadas por diversas formas de socialidad. Entre las LP y los FI median las tecnicidades, y entre los FI y las CR median las ritualidades”[6].

Para el autor la relación entre las Matrices culturales y los Formatos Industriales lleva a estudiar “la historia de los cambios en la articulación entre movimientos sociales y discursos públicos, y de éstos con las modalidades de producción de lo público que agencian las formas hegemónicas de comunicación colectiva”[7]. Explica cómo esa historia o ese estudio de la historia va en la perspectiva de los llamados estudios culturales y retoma las ideas de R. Williams para recordar que este tipo de enfoque implica hoy un lugar de complejos entramados de residuos e innovaciones, de anacronías y modernidades, de asimetrías comunicativas que llevan, de parte de los productores a “sofisticadas estrategias de anticipación” y de parte de los espectadores a la activación de nuevas y viejas competencias de lectura.

Cuando hace referencia a la doble relación de las Matrices Culturales con las Competencias de Recepción y las Lógicas de Producción explica que esta es mediada por los movimientos de socialidad y los cambios de institucionalidad. Para Barbero “La socialidad se genera en la trama de las relaciones cotidianas que tejen los hombres al juntarse, que es a la vez lugar de anclaje de la praxis comunicativa, y resultado de los modos y sus colectivos de comunicación, esto es de interpretación/constitución de los actores sociales, y de sus relaciones (hegemonía/contrahegemonía) con el poder”[8].

En cuanto al funcionamiento de las Lógicas de Producción dice Barbero que su comprensión moviliza una triple indagación: sobre la estructura empresarial –en sus dimensiones económicas, ideologías profesionales y rutinas productivas– sobre su competencia comunicativa –capacidad de interpretar/construir públicos, audiencias, consumidores- y muy especialmente sobre su competitividad tecnológica: usos de tecnicidad por los que pasa su capacidad de innovar. En este sentido el autor hace claridad al decir que. “Confundir la comunicación con las técnicas, los medios, resulta tan deformador como pensar que ellos son exteriores y accesorios”, además Barbero enfatiza en la trascendencia actual y las condiciones del funcionamiento de dichas lógicas de producción al afirmar que: “La mediación estratégicas de la tecnicidad se plantea actualmente en un nuevo escenario: el de la globalización, y su convertirse en conector universal en lo global (Milton Santos). Ello no sólo en el espacio de las redes informáticas sino en la conexión de los medios –televisión, teléfono- con el computador replanteando aceleradamente la relación de los discursos públicos y los relatos (géneros) mediáticos con los formatos industriales y los textos virtuales. Las preguntas abiertas por la tecnicidad apuntan entonces al nuevo estatuto social de la técnica, al replanteamiento del sentido del discurso y la praxis política, al nuevo estatuto de la cultura, y a los avatares de la estética”[9].

De otra parte el autor explica en su esquema cómo la mediación de las ritualidades permite el nexo simbólico que sostiene toda comunicación: a sus anclajes en la memoria, sus ritmos y formas, sus escenarios de interacción repetición. En su relación con los Formatos Industriales (discursos, géneros, programas, parrillas, palimsestos) las ritualidades constituyen gramáticas de la acción – del mirar, del escuchar, del leer- que regulan la interacción entre los espacios y tiempos de la vida cotidiana y los espacios y tiempos que conforman los medios. Lo que implica, de parte de los medios, una cierta capacidad de poner reglas a los juegos entre significación y situación”[10].




[1] BARBERO, Jesús Martín. De los medios a las mediaciones. Convenio Andrés Bello. Bogotá. 2003. Prefacio.

[2] Ibid.

[3] Barbero, Jesús Martín. De los medios a las mediaciones. Convenio Andrés Bello. Bogotá. 2003. Prefacio. Pág xii.

[4] Barbero, Jesús Martín. De los medios a las mediaciones. Convenio Andrés Bello. Bogotá. 2003. Prefacio. Pág xii.

[5] Ibid. Pág xv.

[6] Ibid. Pág xvi.

[7] Ibid. Pág xvii.

[8] Barbero, Jesús Martín. De los medios a las mediaciones. Convenio Andrés Bello. Bogotá. 2003. Prefacio. Pág xviii.

[9] Ibid. Pág xiv.

[10] Ibid. Pág xx.


4 Diciembre 2008

Modelo de Osgood y Schramm

En su modelo de 1954, Osgood y Schramm postularon su idea de la circularidad de la comunicación. Estos autores expresan que no puede comprenderse la comunicación como si comenzara en un lugar y terminara en otro. Esta proposición llevó a comprender la comunicación como un proceso no lineal, a diferencia de la propuesta de Shannon y Weaver, criticada justamente por esto.

Osgood y Schramm centran su atención en la conducta de los actores pero no diferencian sus funciones; por el contrario, plantean que las partes del proceso son iguales y realizan funciones idénticas: la codificación, la decodificación y la interpretación. La acción codificadora equivale a la transmisión y la decodificadora a la recepción; mientras que la interpretación la realizan tanto emisor como receptor.

Los autores suponen que la comunicación colectiva es menos circular que la interpersonal y que su debilidad se encuentra en la relativa dificultad del feedback. Las empresas informativas deducen que la inconformidad del público se expresa en cambiar el canal o en dejar de comprar el periódico o medio impreso.

Según este modelo, el medio o empresa informativa realiza las mismas funciones comunicativas de los sujetos: codificar, interpretar, decodificar, las que, su vez, se conforman de varios subprocesos complejos, por tratarse de la integración de funciones de personas diferentes. Estas funciones son realizadas por los periodistas o redactores que, según la escala de decisión, determinarán finalmente lo que se publica.

La audiencia está conformada por individuos que pertenecen a grupos primarios o secundarios, lo que, a su vez, según su interés, los convierte en multiplicadores de la información recibida de los medios. Desde esta perspectiva, la información de los medios produce sus efectos más importantes a través de los individuos multiplicadores y su influencia personal en los grupos.

Modelo de Schramm

Presentado en 1954, dentro del libro “The Process and Efects of Mass Communication” de la Illinois University, este modelo llamaba a comprender la comunicación colectiva como parte del sistema social. Ésta es una de las propuestas que buscaba explicaciones opuestas a las de la línea de la Aguja hipodérmica. Para Scrhamm los miembros de la audiencia son parte de la comunicación colectiva y permanecen en interacción con otros individuos y grupos; interactúan en la discusión de los mensajes que ofrecen los medios de difusión masiva, los redifunden en algunos casos y reaccionan a ellos en otros. Los individuos se encuentran dentro de la audiencia a través de su pertenencia a grupos primarios y secundarios (en el caso de la mayoría de ellos). Schramm trabaja en su modelo desde algunos de los aspectos en los cuales avanzó con Osgood. El núcleo de su modelo es la organizción informativa en la que se presentan la codificación, la interpretación y la descodificación dentro de la comunicación colectiva en la sociedad.

Al desarrollar la sustanciación de su modelo Schramm se pregunta: ¿Qué podemos decir sobre los efectos de estos mensajes de comunicación colectiva? Y plantea: “Entre otras cosas, la comunicación colectiva tiene un efecto penetrante porque en muchos aspectos, se ha encargado de la función comunicación entre la sociedad. Nuestra sociedad, como cualquier otra unidad informativa, funciona como descifrador-perceptor, intérprete o cifrador-comunicador. Descifra nuestro ambiente, observa el horizonte para ver si hay peligro, promesa o entretenimiento. Luego actúa para interpretar lo que ha percibido, llega al consenso de la opinión para poner en práctica normas, mantener en marcha las interacciones ordinarias de la vida de la comunidad, y ayuda a sus miembros a gozar de la vida”[1].

Para Schramm no es posible predecir el efecto de la comunicación en el público perceptor como colectividad; pero sí puede predecirse el efecto en los individuos. Según su idea, y para el momento en el cual plantea su propuesta, las organizaciones han perfeccionado el proceso de emisión de información para grupos. Siendo así, para tratar de hacer predicciones el teórico plantea la necesidad de hacerlas tratando de predecir el efecto en función de la interacción del mensaje en el individuo, la situación, la personalidad y finalmente en el grupo mismo.




[1] Wilbur Schramm. “Mecanismo de la Comunicación”. En Proceso y Efectos de la Comunicación Humana. Schramm, Wilbur, Compilador. Centro Internacional de Estudios Superiores de Periodismo Para América Latina -CIESPAL. -. # 55. Quito. 1969. Pág 19.


4 Diciembre 2008

En 1963 Maletzke, G. publicó su estudió sobre la psicología de la comunicación de masas a través del cual estudió los procesos de comunicación colectiva y desarrolló un modelo partiendo de los elementos tradicionales de comunicación. Buscó explicar, básicamente, las influencias que generan sobre el proceso de comunicación las presiones particulares que ejercen las condiciones psico—sociales sobre emisor (comunicador), perceptor, mensaje y medio. Maletzke parte de la comprensión de la comunicación al expresar que: “Bajo el concepto de ‘comunicación’, en su sentido más amplio debe entenderse el hecho fundamental que de los seres vivientes se hallan en unión con el mundo. Pero en general, en el lenguaje científico, se suele estrechar el concepto al hecho de que los seres vivientes se hallan en relación entre sí, de que pueden comunicar y de que son capaces de expresar el proceso y situaciones interiores y dar a conocer, a las otras criaturas, las circunstancias o también animarlas a un comportamiento específico”[1]. A partir de allí aborda la comunicación interpersonal, la reciprocidad en la comunicación, la masa, las diferencias entre comunicación pública y privada, los medios, los mensajes, los grupos, para llegar a su idea de los efectos. Al respecto plantea que éstos se dan en el campo del comportamiento, el saber, las opiniones y actitudes, la órbita emocional, y las esferas profundas de lo psíquico.

Para Maletzke el desarrollo de este modelo se presenta dentro del postulado de campo de los procesos de comunicación social sobre lo cual afirma: “Debe entenderse el campo de las relaciones de la comunicación como un sistema dinámico complicado de dependencias e interdependencias de los factores participantes. Un modelo esquemático, pues, habrá de representar visiblemente la estructura fundamental de este campo, para servir, luego a nuestra investigación posterior de base sistémica”[2].

Según esta propuesta, el receptor condiciona el mensaje según su auto— imagen y según la estructura de su personalidad. Esto genera, en principio, una determinación según valores particulares, actitudes y patrones de comportamiento; de igual modo, según la propensión personal a ser influenciado de acuerdo con el concepto que tenga de sí mismo. En la misma línea de recepción, el sujeto está condicionado por su papel como parte de una audiencia y un entorno social. El receptor actúa como miembro de una sociedad, una comunidad, una familia y otros grupos. Como miembro de un público, el sujeto actúa de modo diferente de como lo haría en un proceso de comunicación interpersonal directa; esto, igualmente, afecta el accionar del receptor en la comunicación colectiva.

Así como el receptor, el comunicador también actúa de acuerdo con unas condiciones específicas: su auto—imagen y estructura de personalidad, en primera instancia. Pero también influye el hecho de que el emisor pertenezca a un equipo de trabajo que influye en sus acciones y que, a su vez, puede integrar una organización mayor con intereses y condiciones propias. El entorno social condiciona al comunicador del mismo modo que al receptor. Por su parte, el comunicador es sujeto de otras de presiones y limitaciones producidas por el carácter público del contenido de los medios, ya que su actuación tendrá connotaciones psicológicas, legales y sociales.

La construcción del mensaje por parte del comunicador obedece también a la presión propia del mensaje y a sus características de contenido, así como a las exigencias del medio.

Maletzke encuentra tres elementos más que configuran el modelo: la imagen recíproca entre receptor y comunicador, el grado de credibilidad y el feedback espontáneo del receptor. El primero nace de un receptor imaginario o modelo de receptor construido por el comunicador, y un emisor imaginario o conocido que construye el receptor. El segundo factor está ligado al medio y a la identificación del receptor con el comunicador. El tercer elemento nace de la dificultad de feedback que se presenta en la comunicación colectiva.

En términos generales, este modelo plantea la imposibilidad de estudiar los procesos de la comunicación colectiva desde elementos fragmentados y propone, más bien, un análisis de la comunicación como un proceso psico—social complejo.




[1] MALETZKE, Gerhard. Sicología de la Comunicación. Editorial Época. Quito. 1976. Pág 20.

[2] MALETZKE, Gerhard. Sicología de la Comunicación. Editorial Época. Quito. 1976. Pág 52.


25 Octubre 2008

Esta presentación me llegó por correo electrónico hace algunos días. Me parece que tiene un profundo valor simbólico, un significado muy fino para nosotros en medio de una sociedad primaria, violenta que realmente reflexiona muy poco sobre el simbolismo de sus actos, sobre el sentido de la vida y de la interacción en sociedad. Recordemos que como ha dicho la UNESCO debemos aprender a vivir juntos y ese es el objetivo más claro la educación en nuestros tiempos. Para la discusión la canción africana:

25 Octubre 2008

Advierto con curiosiad algunos elementos de la comunicación interpersonal que suelen pasar desapercibidos a los estudios, tal vez por simples, pero que realmente tienen un valor. Uno de los casos es el de la jerga personal. La apropiación de algunas palabras, expresiones o interjeciones es un componente de esos rasgos en cuestión. Recordamos a muchas personas por ciertas palabras que usan cotidianamente, que repiten. Por ejemplo, alguien que te llama compadre día a día; o que responde a un llamado diciendo ¿En qué puedo servirle maestro? Para éste todas las personas a las que atiende son un 2maestro". Tal palabra se edifica como un apelativo que hace del emisor un sujeto particularmente recordado por usarlo para los demás. De este modo, en nuestro amplio espectro de palabras utilizamos algunas que nos son más cercanas, más cotidianas, propias del medio que nos rodea y en el cual nos desarrollamos. Sin embargo, alguns personas enfatizan aun más el uso de algunas de ellas. En algunos casos esto es intencional mas en muchos otros es una tendencia que se afianza de un modo no consciente. Finalmente estas prácticas y hábitos nos construyen la imagen, el recuerdo, la idea que nos hacemos de una persona y sus palabras personales.

25 Octubre 2008

En 1953, Theodore Newcomb presentó a la comunidad académica su trabajo “An approbach to study of communicative acts” en Psycological Review; y al año siguiente publicó “The study of consensus” en Sociology Today; editado por Merton, R.K. A estos trabajos le antecedió la obra Social Psichology de 1950 en donde se encuentran los elementos fundantes de su propuesta. El modelo de Newcomb plantea la relación de dos personas y su actitud frente a un objeto externo. El punto de partida se encuentra en la estima o menosprecio mutuo entre dichas personas y con respecto al tercer objeto. El caso puede ser de menosprecio entre las dos personas pero de valoración y estimación de ambos hacia el tercero; o de estimación entre las personas y menosprecio común a tercero: se pueden proponer múltiples variables. Según Newcomb, la tendencia conduciría a que si hubiera equilibrio, ambos se resistirían al cambio, y si hubiera desequilibrio, se intentaría restablecer el equilibrio cognoscitivo

La propuesta de Newcomb plantea la comunicación como esencia de la capacitación entre dos o más personas para alimentar sus procesos cognoscitivos en una tendencia de simetría que, simultáneamente, permite ampliar la concordancia entre ellos. De este modo, la comunicación se convierte en proceso de orientación recíproca entre los sujetos y con respecto al tercero. En uno de sus textos el autor explica cómo “las actitudes hacia sí mismo y las actitudes hacia los demás están en dependencia reciproca” y afirma Newcomb que “los miembros de una sociedad o de un grupo consiguen comunicarse entre sí con respecto a sí mismos y a otras personas porque comparten los mismos marcos de referencia para la percepción: o sea el sistema de posiciones y roles. Además de estos marcos de referencia compartidos, cada uno de nosotros tiene sus propios marcos de referencia privados para percibir a la gente”[1]




[1] Newcomb, Theodore M. Manual de psicología social, Tomo II. Eudeba. Buenos Aires. 1964. Pág 531.


25 Octubre 2008

La propuesta de Gerbner de 1956 permite comprender los procesos de producción de los mensajes así como los procesos de recepción de los mismos, y las relaciones existentes entre emisión y recepción. Ha sido explicado como un modelo que puede armarse por partes y, según la necesidad, puede tomarse parcial o completamente para explicar diferentes situaciones con diversos grados de complejidad. Para Gerbner “un cambio en la relación del hombre con la cultura común caracteriza la transición de una época a otra por la manera en que se ‘humanizan’ los miembros de nuestra especie. El ritmo de este cambio se ha acrecentado (y se alargado el lapso vital) en tal medida que diferentes generaciones que viven una junto a otra pueden ahora ‘humanizarse’ de diferentes maneras y vivir épocas culturales distintas aunque superpuestas”[1]. Para explicar su modelo, Gerbner expuso un acontecimiento como la lluvia. Los pasos del modelo son:

Alguien

percibe un acontecimiento

y reacciona

en una situación

a través de algunos medios

con el fin de hacer disponibles algunos materiales

con una cierta forma

y en un contexto

transmitiendo un contenido

con ciertas consecuencias

Para Gerbner, la comunicación ocurre a partir de un sujeto que percibe un acontecimiento. La percepción misma es construida desde dos enfoques complementarios: transaccional y psicofísico. Dicha percepción depende, al mismo tiempo, del sujeto perceptor y de las características del contexto en el cual sucede el acontecimiento. La percepción se explica como una función de las suposiciones, punto de vista y experiencia previa del perceptor; éste es el componente transaccional del modelo. De otra parte, interviene el aspecto psicofísico, estructurado sobre la fidelidad y adecuación de condiciones favorables para la percepción del acontecimiento.

Según el modelo de Gerbner, el sujeto del proceso de comunicación construye un mensaje a partir de su percepción. Dicha construcción cuenta, en consecuencia, con una configuración particular, una forma con la cual se entrelazan forma y contenido. Del mismo modo, este mensaje depende de los canales por los cuales es transmitido. El mensaje puede ser percibido por un segundo sujeto, así como el primer sujeto percibió el acontecimiento, con lo cual se construye una cadena: percepción, producción, percepción.

Gerbner explica, a partir de un fenómeno físico, cómo desenlazan las percepciones de las personas en un contexto social. Para este teórico “el contexto comunicativo compartido de los mensajes e imágenes a través del cual una cultura revela variedades, limitaciones y potenciales de la condición humana ya no se teje con el hilo basto y común de la experiencia cotidiana privada. Incluso ha cambiado el significado de la expresión experiencia cotidiana. Buena parte de nuestra experiencia ocurre en un nuevo tipo de ambiente cultural”[2]. El autor expone, al sustentar su propuesta comunicativa, que los modos de reflexión y actuación sobre las cosas están enraizados en la capacidad humana de comprender imágenes, producir mensajes y utilizar sistemas simbólicos complejos y un cambio en esa capacidad transforma la naturaleza de los asuntos humanos. Por eso se dan las transformaciones que generan las que su momento llamaba nuevas instituciones de comunicación que se generan porque los “nuevos medios de comunicación” proporcionan nuevas maneras de seleccionar, componer y compartir perspectivas.




[1] Georges Gerbner. “Medios de comunicación de masa y teoría de la comunicación humana”, En Teoría de la Comunicación Humana: Ensayos originales. Dance, Frank E. X.; Compilador, Ediciones Troquel. Buenos Aires. 1973. Pág 65.

[2] Georges Gerbner. “Medios de comunicación de masa y teoría de la comunicación humana”, En Teoría de la Comunicación Humana: Ensayos originales. Dance, Frank E. X.; Compilador, Ediciones Troquel. Buenos Aires. 1973. Pág 65.


25 Octubre 2008

Este modelo, presentado en 1967, se considera un desarrollo del modelo de Osgood y Schramm. Dance comparó el modelo de Shannon y Weaver con el DeFleur y con el de Osgood y Schramm. Es decir, confrontó los modelos lineales y circulares. Su conclusión lo inclina a las bondades de la comprensión de la comunicación como proceso circular más que lineal; pero, aun así, encuentra erróneo el hecho de que en este último la comunicación regrese al mismo punto en el cual comenzó.

Frente a esta situación propone comprender la comunicación gracias a una espiral o esquema helicoidal, explicando que cada avance en la comunicación se convierte en soporte para lo que sucederá luego, tanto en estructura como en contenido: “Si encaramos el desarrollo comunicativo de un individuo de una manera helicoidal, podemos sugerir que desde el momento de la concepción, el helicoide de comunicación del individuo comienza a desarrollarse y a avanzar hacia delante y sobre sí mismo en forma simultánea”[1]. Se trata de una mirada dinámica en la cual la comunicación, en lugar de regresar al punto de partida, recibe múltiples realimentaciones de las partes, a la vez que el mismo proceso de comunicación crece y se fortalece, toda vez que el campo de conocimiento se amplía y los actores se afianzan en el conocimiento del otro y de la información que éste les entrega. La propuesta de Dance estudia la comunicación básicamente desde su componente verbal; para él “una teoría de la comunicación mediante el habla ofrecería una estructura que describiera y explicara satisfactoriamente la génesis, el desarrollo y el rol de la comunicación por el habla, en el individuo y en la sociedad”[2]. Dance explica cómo en el individuo, después de la formación del concepto de sí mismo y de la emergencia de la ‘persona’ mediante la interacción del recién nacido con su medio, empieza a desarrollarse la comunicación mediante el habla. Este proceso continuará toda la vida a modo “helicoidal” o “de espiral”. Los tres niveles del inicio de este proceso son: 1) nivel de la comunicación verbal intrapersonal, “el de la actividad neurofisiológica”; 2) nivel de la comunicación interpersonal: éste es el punto donde, a juicio de Dance, comienzan las fallas y bloqueos de los análisis de comunicación. Éste incluye la mayoría de las formas de interacción verbal comunicativa persona a persona; 3) nivel de la comunicación verbal persona a grupo y es también el nivel que suma las características de los tres niveles, lo cual no debe comprenderse como superposición de cada uno sobre el anterior sino como envolvente helicoidal de las condiciones permanentes de comunicación. Así mismo, el autor reconoce tres funciones en la comunicación verbal: 1) la integración del individuo con su medio; 2) el desarrollo de procesos mentales y 3) la regulación de la conducta.




[1] Frank E. X. Dance. “Hacia una teoría de la comunicación humana”. En Teoría de la Comunicación Humana: Ensayos originales. Dance, Frank E. X.; Compilador.Ediciones Troquel. Buenos Aires. 1973. Pág 403.

[2] Frank E. X. Dance. “Hacia una teoría de la comunicación humana”. En Teoría de la Comunicación Humana: Ensayos originales. Dance, Frank E. X., Compilador, Ediciones Troquel. Buenos Aires. 1973. Pág 397.


Sobre Comunicación y cultura

Uriel Hernando Sánchez Zuluaga. Comunicador social periodista. Magister en Educación y estudiante de maestria en literatura colombiana. Docente e Investigador en la Universidad de Medellín. Profesor de teorías y modelos de comunicación. Autor de diferentes articulos y del libro "Modelos y esquemas de comunicación: algunos acercamientos". Coautor del libro "La imagen: una mirada por construir" con Jerónimo Rivera y Jhon Jaime Osorio del grupo de investigación IMAGO. outils webmaster
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